sábado, 31 de marzo de 2018

Y DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS...




¿Por qué decimos que Cristo descendió a las infiernos? La resurrección es el rescate de toda la humanidad, comenzando por nuestros padres: Eva y Adán... En algún momento del sábado santo te invitamos a que leas el siguiente relato:

¿Qué es lo que pasa? Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey está durmiendo; la tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. El Dios hecho hombre ha muerto y ha puesto en movimiento a la región de los muertos.

En primer lugar, va a buscar a nuestros primeros padres, como a las ovejas perdidas. Quiere visitar a los que yacen sumergidos en las tinieblas y en las sombras de la muerte; Dios y su Hijo van a liberar de los dolores de la muerte a Adán, que está cautivo, y a Eva, que está cautiva con él.

El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: “Mi Señor está con todos vosotros”. Y responde Cristo a Adán: “Y con tu espíritu”. Y, tomándolos de la mano, les levanta, diciéndoles: Despertad, vosotros que dormís, levantaos de entre los muertos y os iluminará Cristo.”

Yo soy vuestro Dios, que por vosotros me hice hijo vuestro, por vosotros y por todos estos que habían de nacer de vosotros. Yo os lo mando: Despertad, vosotros que dormís, porque no os he creado para estuvieseis presos en la región de los muertos. Levantaos de entre los muertos. YO SOY LA VIDA DE LOS QUE HAN MUERTO. Levantaos, obras de mis manos, levantaos porque habéis sido creados a imagen mía. Levantaos, salgamos de aquí; porque vosotros en mí y Yo en vosotros somos una sola cosa.”

Por vosotros, siendo Señor, asumí vuestra misma apariencia de esclavo; por vosotros, Yo, que estoy por encima de los cielos, vine a la tierra; por vosotros, vine a ser como hombre sin fuerzas, abandonado entre los muertos; por vosotros, que fuisteis expulsado del huerto paradisíaco, fui entregado a los judíos en un huerto y sepultado en un huerto.”

Mirad los salivazos que recibí en mi rostro…Fueron por vosotros, para restituiros el primitivo aliento de vida que inspiré en vuestros rostros. Mirad las bofetadas de mis mejillas…Las soporté para reformar, a imagen mía, vuestro aspecto deteriorado. Mirad los azotes de mi espalda…Los recibí para quitaros de vuestras espaldas el peso de vuestros pecados. Mirad mis manos, fuertemente sujetas con clavos en el árbol de la cruz…Fue por vosotros, porque en otro tiempo extendisteis una de vuestras manos hacia el árbol prohibido.”

Me dormí en la cruz, y la lanza penetró en mi costado, por ti, Adán, de cuyo costado salió Eva, mientras dormías allá en el paraíso. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te sacará del sueño de la muerte. Mi lanza ha reprimido la espada de fuego que se alzaba contra ti.”

Levantaos, vayámonos de aquí. El enemigo os hizo salir del paraíso; yo, en cambio, os coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celestial. Os prohibí comer del simbólico árbol de la vida; mas he aquí que yo, que soy la vida, estoy unido a vosotros, a través del ÁRBOL DE LA CRUZ.”

Tenéis preparado un trono de querubines, están dispuestos los mensajeros, construido el tálamo, preparado el banquete, adornados los eternos tabernáculos y mansiones, a vuestra disposición el tesoro de todos los bienes, y preparado desde toda la eternidad: EL REINO DE LOS CIELOS”

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